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Uno de los pilares de los colegios internacionales es la capacidad de adaptación a diferentes situaciones. Las familias vienen y van, los negocios se empiezan y se trasladan, los intereses políticos cambian, las situaciones económicas evolucionan, etc. El American School of Las Palmas, centro de enseñanza privado, sin ánimo de lucro, ha conseguido mantenerse en su linea. Su corazón sigue latiendo y el espíritu perdura, y según las palabras de Elli Bergeron: "Se trata de una educación en la que se anima a los alumnos a investigar y descubrir, donde la curiosidad no tiene límites. Se trata de una educación que promueve el pensamiento y el auto aprendizaje en el que dos más dos puede que no sean cuatro, pero en el caso de que lo sea, los alumnos sabrán por qué".
La historia del American school of Las Palmas se remonta a 1967, con Ernest Lester Bergeron Jr. y su mujer Eleanor Wuerpel. El Sr. Bergeron estaba destinado en la base aérea militar de Madrid. Cuando terminó su contrato, él y su cuñado decidieron abrir un negocio en las Islas Canarias, para facilitar los trámites legales del personal de las recién llegadas compañías petrolíferas americanas. Para poder llevar a cabo dicho sueño y hacerlo viable económicamente, el Sr. Bergeron dejó el negocio en manos de su cuñado y se volvió a Estados Unidos durante un tiempo. En 1967, después de vivir varios años en Gran Canaria y ya con dos hijos, ocurrió algo que fue fundamental para la creación del American School of Las Palmas. El día de fin de año de 1967, los propietarios del International School of La Atalaya visitaron a la familia Bergeron y les comentaron que se marchaban de la isla en el mes de junio. ¿A qué colegio irían ahora los hijos de los Bergeron y otros 12 alumnos matriculados en este colegio? Ernest y su mujer se propusieron buscar una alternativa.
Al poco tiempo, el Sr. Bergeron fue a visitar a Chuck Roullier, el director de la NASA, por aquel entonces, y a los directores de las compañías petrolíferas americanas ubicadas en Gran Canaria. Todos estaban de acuerdo en crear un Colegio Americano que pudiese cubrir las necesidades de sus hijos y las de las familias, que estaban por llegar. Más tarde, Dick Bennet - director de Texaco - también se unió al grupo y pudieron contar con el apoyo incondicional de Carlos de la Torre, director mejicano de Tabaquera, para facilitar los aspectos políticos y financieros que implican la creación de un nuevo colegio.
El colegio se fundó originalmente en septiembre de 1968 en la casa Vanishot, una gran mansión ubicada entre la Universidad de Las Palmas y la vieja carretera a Tafira. Tom Cowalt fue el primer Director del colegio y tenía que asegurarse de que la casa reunía las condiciones necesarias, realizar las gestiones pertinentes y contratar al personal que viniese de la Universidad de Miami. El Colegio se afilió a los estándares del Estado Americano de Delaware. En aquel entonces, había 12 cursos, 12 profesores y una secretaria. Al cabo de un mes, tuvieron que cerrar la clase de Kindergarten, ya que solamente había un alumno. En 1969, Tom Cowals se fue y le sustituyó Mike Kelly que fue el segundo director que más tiempo permaneció en el Colegio Americano.
Teniendo en cuenta la época en que estamos hablando, uno tiende a preguntarse qué efecto causaría la situación política establecida por el ´régimen del General Franco en el colegio. No fue así. Como no se ofertaba el título español, ni tampoco se exigía, por lo que no había impedimentos o limitaciones en cuanto a los contenidos que se daban en las distintas asignaturas. Por otro lado, La Asamblea General de Padres pedía permiso para llevar a cabo reuniones periódicas en el Hotel Metropol (en la actualidad, el Ayuntamiento).
Pronto se quedó pequeña la casa de Vanishot, debido al aumento de alumnos americanos, hindúes y coreanos que venían a las islas. En dos meses (julio y agosto) había que encontrar una solución. Durante una tarde, transcurrida en EL RANCHO (lugar que se convirtió en punto de encuentro para los profesores durante los fines de semana) el Sr. Bergeron y el Sr. Kelly pensaron en la posibilidad de contratar un plan arquitectónico moderno, barato y rápido: Las Binishells (conchas de Bini). Bini era un arquitecto italiano que mientras miraba a sus hijos construir castillos de arena, sobre unos globos, copió la idea e hizo lo mismo, pero con plástico, barras de acero y cemento. Tanto el Sr. Bergerón como el Sr. Kelly estuvieron de acuerdo en que ésta era la solución. EL resultado: Los iglúes, que se convierten en la segunda ubicación del colegio y siguen siendo en la actualidad un símbolo característico del colegio, a parte de ser también aulas para la Escuela Elemental.
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